Sunna

el encanto no durará para siempre,
    suspiró,
asique vivamos la vida
    haciendo encantador cada momento


Sunna,
    acariciando la espalda 
dejó ver su corona de virtud
            todo se veía mejor bajo esa luz
sentada, en el piso y por toda la piel

era quizás el final del frío
    sería éste el principio de todas las alegrías...?
quizás sentada desvistiendo una mandarina
        emerja mi sonrisa en su sonrisa

y en el cotidiano pronunciar tu nombre
        algún día, zauber, 

        sea ese lugar de calma
en donde compartir la tarea de repartir gajos

desprendiendo albedo, por jugar jugando
        sin saber qué era,
hasta hacía un rato
    ni entender motivos
        de gustarme tanto




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